Cirio Pascual – Cristo Resucitado

$1.800.000

El cirio pascual Resucitado cera de abejas es una pieza artesanal de gran solemnidad, con 1 metro de altura y 6 pulgadas de diámetro, que representa al Cristo Resucitado con llagas en relieve. Disponible en versión consumible, es ideal para altares, capillas y celebraciones solemnes, aportando luz, fe y espiritualidad.

Categoría:

Cirio Pascual Consumible – Cristo Resucitado

El cirio pascual Resucitado en cera de abejas es una obra litúrgica artesanal de gran simbolismo y belleza tridimensional, diseñada para representar al Cristo Resucitado con llagas en relieve, convirtiéndose en el punto central de altares, capillas, procesiones y celebraciones como la Vigilia Pascual y la Semana Santa; versión consumible, ofrece seguridad, durabilidad y solemnidad en cada ceremonia.

Características

  • Material: Cera de abejas

  • Diseño artesanal tridimensional con el Cristo Resucitado y llagas en relieve.

  • Altura: 1 metro.

  • Diámetro: 6 pulgadas.

  • Sistemas disponibles:

    • Recargable con parafina líquida.

    • Versión de parafina consumible.

  • Uso ideal en altares, capillas, procesiones y ceremonias solemnes.

Importante
  • Al ser un producto artesanal, puede presentar variaciones en tonos y acabados, resaltando su carácter único.

Material

Parafina

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El Cirio Pascual Resucitado es uno de los símbolos más representativos dentro de la liturgia cristiana, especialmente en la celebración de la Vigilia Pascual. Desde los primeros siglos del cristianismo, la luz ha tenido un significado profundamente espiritual: representa la victoria de Cristo sobre las tinieblas, la muerte y el pecado. En el caso de este cirio, elaborado en resina con la figura tridimensional del Cristo Resucitado y las llagas en relieve, se hace presente no solo la llama que ilumina, sino también la imagen visible de Aquel que venció a la muerte y abrió las puertas de la vida eterna para los creyentes.

La tradición del cirio pascual se remonta al siglo IV, cuando la Iglesia comenzó a utilizar una vela grande en la Vigilia de Pascua como símbolo de Cristo, la luz del mundo. Este cirio era encendido con fuego nuevo, bendecido al inicio de la celebración, y de su luz se iban encendiendo las velas de los fieles, recordando así que la fe de cada cristiano se alimenta de la luz de Cristo. A lo largo de los siglos, este rito ha conservado su fuerza espiritual, siendo uno de los momentos más solemnes del año litúrgico.

El diseño de este cirio en particular, con el Cristo Resucitado en relieve, refuerza el vínculo entre el símbolo y la realidad que representa. La presencia visible de Cristo en la figura artesanal es un recordatorio de que la Pascua no es solo un recuerdo histórico, sino una realidad viva y presente en la vida de la Iglesia. Las llagas visibles en su cuerpo, lejos de ser un detalle decorativo, son el testimonio de la victoria de la cruz: las heridas que hablan de sacrificio, pero al mismo tiempo de gloria y redención.

Cada detalle de este cirio pascual tiene un profundo valor catequético. La altura de un metro y el diámetro imponente de 5 pulgadas no son casuales; la magnitud del cirio busca reflejar la grandeza del misterio que celebra. Durante la Vigilia Pascual, se convierte en el centro del templo, la luz que rompe la oscuridad y que acompaña todas las lecturas y signos de la celebración. Más adelante, durante el tiempo pascual, el cirio permanece encendido en cada misa, recordando constantemente la presencia de Cristo resucitado. Asimismo, su uso se extiende a bautizos y funerales, dos momentos clave en la vida del cristiano, donde la luz pascual recuerda que todo empieza y termina en Cristo.

La tradición también enseña que el cirio pascual se marca con el año en curso, el alfa y la omega, y cinco granos de incienso que representan las llagas de Cristo. Aunque en este modelo de resina estos elementos se integran de forma distinta, la figura tridimensional del Resucitado cumple con la misma misión pedagógica: llevar a los fieles a contemplar el misterio pascual y a interiorizar su mensaje.

En cuanto a su material, la resina artesanal con la que está elaborado aporta durabilidad y resistencia, pero también permite un acabado artístico detallado. El hecho de que esté disponible tanto en versión recargable de parafina líquida como en formato consumible refleja cómo la tradición se adapta a las necesidades actuales de la Iglesia, sin perder su esencia. El sistema recargable, además de práctico, ofrece seguridad y sostenibilidad, facilitando que el símbolo de la luz pascual permanezca siempre vivo en las celebraciones.

Más allá de la liturgia, el cirio pascual tiene un valor profundamente espiritual y comunitario. Representa a Cristo como la luz que guía, el resucitado que acompaña el caminar de la Iglesia. Encenderlo en la Pascua es renovar la fe, proclamar que Cristo ha vencido y que la oscuridad nunca tendrá la última palabra. Su presencia en altares, capillas y hogares devocionales es también una invitación a vivir con esperanza, a recordar que la resurrección no es un acontecimiento lejano, sino una realidad presente que ilumina la vida cotidiana de los creyentes.

Por eso, el Cirio Pascual Resucitado en resina no es solo un objeto litúrgico, sino un signo visible de la fe cristiana. Es la unión perfecta entre tradición, simbolismo y arte, un puente entre la belleza de lo visible y la profundidad de lo invisible. Su figura tridimensional y su llama encendida son, en definitiva, una proclamación viva: Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado, y su luz brilla para siempre en medio de la Iglesia y del mundo.