Cirio Pascual Mediano 35 cm

$140.000

El Cirio Pascual Mediano 35 cm combina solemnidad, belleza y practicidad en una pieza litúrgica de 35 cm por 3″ de diametro con sistema recargable de parafina líquida y aplique en 3D, ideal para altares, procesiones y espacios devocionales en el hogar.

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Cirio Pascual Mediano 35 cm 

El Cirio Pascual Mediano de 35 cm es una pieza litúrgica elaborada en parafina de alta calidad con sistema recargable de parafina líquida, diseñada especialmente para celebraciones como la Semana Santa y la Vigilia Pascual. Su tamaño de 35 cm de alto por 3 pulgadas de diámetro lo hace versátil para diferentes espacios, mientras que su aplique tridimensional realza la solemnidad y la belleza de este símbolo sagrado. Pensado para un uso prolongado y seguro, este cirio combina tradición, estética y funcionalidad, convirtiéndose en un elemento esencial para altares, procesiones o espacios devocionales en el hogar.

Características

  • Material: Parafina virgen alta calidad con sistema recargable de parafina líquida.

  • Medidas: 35 cm de alto x 3″ de diámetro.

  • Aplique en 3D (incluido en el diseño del cirio).

Importante

  • Producto diseñado exclusivamente para usos religiosos y litúrgicos.

  • Ideal para Semana Santa, Vigilia Pascual y celebraciones eucarísticas.

  •  La base que puede aparecer en algunas imágenes de referencia no está incluida. Esta se vende por separado, puedes adquirirla en nuestra sección de accesorios.

Material

Parafina

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El Cirio Pascual es uno de los símbolos más antiguos y significativos de la tradición cristiana. Su historia se remonta a los primeros siglos del cristianismo, cuando la luz se entendía como una representación directa de Cristo resucitado, vencedor de la oscuridad y de la muerte. Encender el cirio en la noche de la Vigilia Pascual no es solamente una acción ritual, sino una proclamación de fe: la certeza de que la luz de Cristo ilumina el mundo y guía a los creyentes en su camino espiritual.

La tradición litúrgica establece que el cirio se encienda en la noche del Sábado Santo, en un ambiente de penumbra, como signo de esperanza y renovación. El fuego bendecido da inicio al encendido del cirio, que luego ilumina a toda la comunidad. De él se encienden las velas de los fieles, simbolizando cómo la luz de Cristo se comparte y multiplica, extendiéndose de persona a persona sin perder su fuerza. Esta acción comunitaria convierte al cirio pascual en un símbolo de unidad y fraternidad dentro de la Iglesia.

El cirio no es una vela cualquiera; en su diseño y decoración lleva consigo elementos profundamente simbólicos. Tradicionalmente se marcan en él la cruz, el alfa y la omega —las primeras y últimas letras del alfabeto griego—, representando a Cristo como principio y fin de todas las cosas. También se incluyen los números del año en curso, recordando que la resurrección no es un acontecimiento del pasado, sino una realidad que acompaña a los creyentes en su presente. En algunas tradiciones, además, se insertan granos de incienso en forma de cinco clavos, evocando las llagas de Cristo crucificado.

Más allá de su uso en la Vigilia Pascual, el cirio se mantiene encendido durante los 50 días del tiempo de Pascua, hasta Pentecostés. También se utiliza en celebraciones sacramentales importantes, como el Bautismo y la Confirmación, para recordar la incorporación de los fieles a la luz de Cristo. En los funerales, su presencia es signo de esperanza en la resurrección y la vida eterna. De esta manera, el cirio acompaña a los creyentes en momentos clave de su vida espiritual, marcando con su luz los hitos más importantes de su fe.

La elección de los materiales y el diseño del cirio también tienen un valor particular. Mientras que en la antigüedad se elaboraba únicamente con cera de abeja, como símbolo de pureza y sacrificio, hoy se utilizan materiales modernos como la resina o los sistemas recargables de parafina líquida, que permiten prolongar su uso de manera práctica y segura. Esta innovación responde a las necesidades actuales de comunidades religiosas que buscan mantener la solemnidad del símbolo sin perder su funcionalidad.

El color dorado, presente en este modelo, añade un significado especial. El dorado en la tradición cristiana es signo de gloria, divinidad y luz eterna. Refleja la majestad de Cristo resucitado y la victoria sobre la muerte, convirtiendo al cirio en una presencia que no solo ilumina físicamente, sino que también evoca lo trascendente. El aplique tridimensional en tonos dorados realza la solemnidad del objeto, dotándolo de una belleza que inspira recogimiento y respeto.

Tener un cirio pascual en casa, además de su uso litúrgico en comunidades religiosas, también se ha convertido en una práctica devocional para familias creyentes. Encenderlo en momentos de oración o reflexión personal es una manera de conectar con la tradición de la Iglesia y de mantener viva la fe en el hogar. Su tamaño mediano, como en este modelo de edición dorada, lo hace especialmente adecuado para quienes desean unir solemnidad y practicidad en sus espacios de devoción.

En conclusión, el Cirio Pascual no es solo un objeto religioso, sino un símbolo cargado de historia, fe y esperanza. Cada detalle, desde su tamaño y forma hasta los símbolos grabados en él, nos recuerda el papel central de la luz en la vida cristiana. Representa a Cristo resucitado, que ilumina el camino de los creyentes y les recuerda que la oscuridad nunca tiene la última palabra. Con cada encendido, la comunidad reafirma su fe en la resurrección y en la promesa de vida eterna, manteniendo viva una tradición que ha perdurado durante siglos y que sigue inspirando devoción y esperanza en el presente.